California Dreaming: Tijuana & San Diego

17 December 2006 19:59 | In California, Nightlife, Travel | english

¡Todas las fotos aquí!

San Diego era el siguiente destino en nuestra ruta. Esta agradable ciudad del Sur de California tenía el atractivo añadido de ser el lugar de residencia de un viejo amigo, Sergio. A este fenómeno le conocí durante mi Erasmus en Newcastle (Reino Unido) allá por el año 2003. Me atrevería a decir que la experiencia Erasmus fue lo que despertó en mí el ansia de viajar y vivir en lugares distintos. De no haber hecho aquello probablemente no estaría ahora en Suecia y lo de irme dos semanas a Estados Unidos en plena Navidad me parecería inconcebible. Pero es lo que tiene salir de casa una vez, que ya no puedes parar de hacerlo. El caso es que al amigo Sergio le pasó algo parecido, fue encadenando estancias en el extranjero hasta que tuvo la oportunidad de irse a San Diego a enseñar español. Este es su segundo año allí y ya iba siendo hora de hacerle una visita. El viaje desde LA fue un auténtico coñazo, atascos y mal tiempo hicieron que llegáramos más tarde lo esperado. Por lo menos tuvimos suerte encontrando la dirección y sin más problemas nos reunimos con Sergio y un par de colegas suyos, también profesores de español allí. Christian y Enric, otros dos grandes tipos que sumar a la galería de personajes del viaje. El primero nos acogió en su casa dos días (gracias tío!) y el segundo nos ofreció una tortilla de patatas cojonuda.

Reencuentro Erasmus

Christian, gran tipo

Wellcome to Tijuana, tequila, sexo y marihuana, decía Manu Chao. Bueno, la verdad es que la ciudad es el caos. Desde San Diego fuimos en coche hasta la frontera, aparcamos en un parking que hay allí y cruzamos andando. En el bolsillo sólo un puñado de dólares y el pasaporte bien guardado sabiendo que perderlo significaba comerse el marrón de no poder volver a Estados Unidos. Cruzas por unos tornos junto con todos los americanos que van a cocerse como ratas y allí tienes a los mexicanos ofreciéndote taxis, tiendas de venta de alcohol, sexshops… Como íbamos con Sergio que había estado unas cuantas veces antes sabíamos donde estaba el sarao más mexicano y menos yanqui y para allá que fuimos. Qué decir del sitio… Un caos de gente por todas partes, música a todo volumen, garitos por doquier. Es decir, todo lo contrario a lo que habíamos experimentado en Estados Unidos, un rollito mucho más parecido a lo que podría ser la típica zona de bares de cualquier ciudad española. Por lo demás, creedme, tampoco hubo mucho más que destacar de aquel día. Quizás ese momento épico al poco de entrar en el primer garito, cuando empezaron a sonar los primeros acordes de La Chispa Adecuada de Héroes del Silencio. Los mexicanos se volvieron locos con el tema y es que el grupo maño es venerado por aquellos lugares. Comprobamos que en México toda mujer lleva siempre un maromo detrás mirando alrededor como un faro y que aunque hablemos español nos clavan igual que a los americanos. Pero amigos, esto no es USA, aquí se puede ir de farra hasta las 6 de la mañana o más y se agradeció. Para el recuerdo queda el mejor perrito caliente que he tomado nunca. Lamentablemente no hay fotos de la jugada mexicana, con todo lo que nos habían contado no parecía buena idea llevarse la cámara. Aunque la verdad es que yo no sentí mucha peligrosidad, nada fuera de lo normal, tal vez porque esta gente sabía donde nos llevaba y no nos metimos en los sitios chungos. En cualquier caso, otro país a la lista aunque sea sólo de pasada.

<>Tras el paréntesis mexicano llegó el turno de conocer San Diego, agradable ciudad costera. Empezamos la visita por el centro, la zona de restaurantes y bares y el barrio gay (Hillcrest), según la Lonely Planet en San Diego hay comunidad gay porque tras la II Guerra Mundial mogollón de soldados quedaron acuartelados aquí y claro, el roce hace el cariño y pasó lo que pasó…Por cierto que muy recomendable lo de comprarse la Lonely para un viaje de este pelaje. Te da mucha información sobre los sitios que visitas, incluye mapas de las principales ciudades y todas las recomendaciones sobre alojamiento o restaurantes resultaron acertadas. Diría que es una compra indispensable. Bueno, a lo que íbamos, San Diego tiene por supuesto un downtown de rascacielos y cerca de él una especie de reconstrucción de un típico pueblo del Oeste. Más falso que Judas pero bueno, es la atracción turística y somos guris así que había que ir. Comprarse un sombrero mexicano formaba parte del plan para hacer bien el payaso. Después nos acercamos a la playita, la más famosa es la Jolla pero no llegamos tan lejos y nos quedamos en la más cercana a San Diego. Poco que hacer por allí en invierno y además, por primera vez en este viaje, nos hicimos la picha un lío encontrando los lugares y nos quedamos sin ver un par de sitios porque nos cerraron. Aún así sacamos alguna foto chula del atardecer californiano…

Por la noche los cracks locales nos llevaron a un sitio cojonudo donde te ponías ciego a carne que tu mismo te cocinabas en una parrilla que tenían en el centro del local. Lo cual me da pie a hablar del tema de los restaurantes en EEUU. Es increíble lo bien que se come aquí o, siendo más precisos, lo mucho que se come aquí. Aquí no se andan con mariconadas como en otros sitios que conozco (sí, estoy criticando Estocolmo otra vez) y te llenan el plato hasta la bandera. Ya fuera un mexicano, un chino o un italiano, en ningún sitio nos quedamos con hambre. Los precios son asequibles y el servicio pues estupendo, todos los camareros muy simpáticos y agradables. Apenas tienes que esperar a que te sirvan. Hay que decir, sin embargo, que esto tiene truco. En Estados Unidos se da por supuesto que el cliente deja una propina de entre el 10 y el 20% de la consumición. Puedes largarte sin dejarla pero quedaría mogollón de feo. Esa propina se la embolsa el camarero que te ha servido con lo cual le interesa tirarse el rollo y que el servicio sea bueno. Es más, los sueldos que tiene esta gente ya tienen en cuenta que van a pillar mazo de propinas, normalmente vienen a cobrar de fijo unos 1,5 dólares la hora. A poco que se lo curren un poco acaban sacando un sueldo más que decente con las propinas. De hecho acaban ganando bastante dinero. Me parece un buen sistema la verdad, el que dejes un 10 o un 20% de propina depende de lo bien que te hayan tratado. Así son todos de amables, vamos que un camarero checo aquí no se comía un colín. El punto negativo de este asunto es que una vez que has terminado de zampar ya están como locos por darte boleto y ocupar la mesa de nuevo y en algunos sitios te acaban achuchando un poco. Vamos, que nada de sobremesa española aquí.

La del fondo es una habitual del lugar

Y aquí alguna foto curiosa del zoo de San Diego…

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