Easter Europe V: Riga y conclusiones / Riga and Conclussions
5 July 2008 18:29 | In Eastern Europe Tour, Nightlife, Travel | No Comments
Seis de la mañana, acabo de aterrizar en Riga. Estoy cansado, muy cansado. Me subo en al autobús y me planto en el centro. Es demasiado temprano para incordiar a la chica que me hospeda aquí, una cosa es disfrutar de hospitalidad y otra muy distinta dar el coñazo. Ella me dijo que trabajaba hasta tarde así que esperaré a que me mande un mensaje. Pero es que son las siete de la mañana y, para variar, estoy en las últimas, cargando una mochila y el ya famoso portátil de 17 pulgadas. Busquemos un hotel… Primer intento: 80 euros la noche, segundo intento: 95, tercer intento:75… Me lo pienso… bah, a la mierda, ya he gastado bastante pasta en este viaje. Vuelta sobre mis pasos a la estación principal de Riga, mochila y portátil a las taquillas, desayuno industrial con huevos fritos, bacon y patatas tras el cual el mundo empieza a tener mejor color.
Vamos a ver Riga pues… Mapa al canto y a patearse otra ciudad. Para las 12 ya he cumplido con el turismo. Otra ciudad agradable, parquecillos, terracitas, monumentos varios. Todo muy bonito y el tiempo, como en el resto del viaje, acompaña. Resisto la tentación de echarme a sobar en el césped (más tarde me enteré de que además estaba prohibido, que cosas…). Total que me acabo aburriendo y me meto en un ciber. Descubro que otra persona a la que había mandado un mensaje en HC me ha invitado a una fiesta en nosequé sitio en las afueras de la ciudad, rollo despedida de alguien y fiesta desde las 5 de la tarde. Me lo pienso muy seriamente pero el plan parece precipitado, prometedor eso sí pero vete tú a saber cómo me vuelvo de allí el día siguiente a Riga para pillar el avión. Al final decido que he cumplido el cupo de excesos y planes arriesgados por este viaje así que me voy a atener al plan inicial. Además justo en ese momento recibo el mensaje de Eva, cojonudo, ya tengo un lugar donde caerme muerto. Ahora sólo hay que encontrarlo, hay que pillar nosequé autobús que se pilla nosedonde y que hay que coger hasta el final de la línea. No problem, al final no era tan difícil, Eva vive en un apartamento en las fueras de Riga y si le pareció extraño que su visitante español sólo pudiera cambiar tres frases antes de derrumbarse en el sofá lo disimuló muy bien.. zzzzzzzzzzzzzzz
Dos horas después mi anfitriona tenía que entrar a trabajar y yo me quedaba en la calle de nuevo, ¿sólo? Noooo, aún me quedaba otro recurso en Riga, Viktorija, otra de chica de HC que me había dicho que no me alojaba pero que me sacaba de cervezas. Moooooola A aquellas alturas de la película ya me quedaba poco de Riga que ver pero siempre es mejor cuando alguien te va contando la jugada y sobre todo cuando se trata de alguien tan interesante como Vicky (gracias!). Enlazamos así la tarde con la noche, se trataba ahora de ver que iba el asunto nocturno letón. Y se repitió la jugada de Vilnius, Vicky llamó a otra amiga letona que a su vez llamó a otra y allí terminé de farra con las tres letonas. Bueno, mejor dicho, ruso – letonas o letonas o rusas, la verdad es que no me quedó del todo claro el asunto. Parece ser que a veces hablaban entre ellas en letón, otras en ruso… Curiosa mezcla tienen por allí. En fin que vaya viaje más “femenino” que me he pegado, para el próximo a ver si me relaciono con los colegas locales, de verdad que no es que fuera buscando tías, es que fueron las que me respondieron.
El caso es que fue un recorrido serio por el ambiente nocturno de la ciudad, muy variados los garitos y por supuesto no pudo faltar el momento cachimba. Mención especial a los buitres letones, vaya tela!! Mira que los latinos tenemos fama de babosos, pero lo que viví en el último antraco al que me llevaron las 3 lituanas fue estremecedor. Al minuto de entrar allí ya les habían entrado todos los tíos del local y además totalmente a cuchillo, super agresivos los pavos y super persistentes. Total que para mí resultó pelín surrealista encontrarme allí todo sobrio viendo como las entraba hasta Perry. De pesado que se puso uno tuvimos que salir de allí porque veíamos que le iba arrancar el cuello a una de las letonas de tanto tirar hacia él (literal). No bromeo, los italianos al lado de esta gente son tímidos. Peculiar pero pelín lamentable y además precipitó el fin de la noche, me reuní con Eva que salía de currar y me fui a pelechar. Eran las 3 de la mañana y terminaba sin grandes excesos la última noche del viaje. Estoy aquí estrujándome la cabeza a ver si le puedo dar un poco más de contenido a este post, alguna batallita letona que contar o algo pero me temo que esto es lo que hay en cuanto a Riga. La ciudad, muy recomendable, las letonas también, los letones (al menos los de las discotecas) un poco menos.
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Así que pasemos directamente al epílogo. El tour este-europeo dejó tras de sí importantes números: 6 países visitados, 1500 km de coche, 7 aviones, dos trenes, un amigo menos, 5 amigas más, dos noches de pedo tremendo, otras tres de fiesta en su justa medida, muy pocas horas de sueño y muchas andando, 4 kilos más y, por encima de todo la sensación de que había sido un viaje que rozó la perfección. Y parece increíble hablar de un viaje perfecto con semejante comienzo pero es que a partir de ese desagradable momento inicial todo fue absolutamente sobre ruedas. En el resto de lugares me sentí como en casa, el tiempo acompañó y las noches siguieron siendo alcohólicas pero sin pasarse. Vamos, como debe ser. Este viaje me ha hecho darme cuenta de que empiezo a disfrutar algo que nunca me llamó mucho la atención: viajar yo sólo a mi bola, sin depender de nadie y cambiando de gente de un día para otro. No es que no me mole irme de tour con colegas y desde luego que lo que considero que lo que paso con Giorgos es un hecho aislado, me he ido con gente mil veces antes sin problemas y lo seguiré haciendo pero, por otra parte, empiezo a cogerle el gusto a esto de ir en solitario a lo que salga. Y si además me tratan tan bien como en este viaje pues mucho mejor. Y ey! Lo conseguí! Interesante o no he parido la crónica completa de la escapada. No sé si a ti te divertirá leerlo pero a mí me gustó escribirlo que, a fin de cuentas es lo que importa ![]()
Easter Europe V: Vilnius, vodka lituano / Lithuanian vodka
3 July 2008 22:35 | In Eastern Europe Tour, Travel | No Comments
Tras un corto vuelo en que lo más destacable que ocurrió fue que me tiré un zumo de tomate por encima llegue a Vilnius, capital de Lituania y penúltima etapa del tour. Más hospitalityclub allí, en esta ocasión conocido, Karolina, una chica que alojamos en Madrid hace ya tiempo en aquella época en que parecía que todos los lituanos del mundo se decidieron a visitar España al mismo tiempo. A pesar de mi insistencia en que yo me buscaba la vida, se empeñó en recogerme en el aeropuerto así que el momento llegada fue fácil y carente de emoción, una hora después de aterrizar ya estaba en su casa. Karolina vive en las afueras de Madrid, compartiendo casa con una familia de lituanos en el piso de abajo y habitación con Raimunda y una botella de vodka lituano que nos apretamos en un visto y no visto. Así da gusto llegar a un país nuevo, Jueves, 11 de la noche y asados como ratillas las dos simpáticas lituanas y yo nos íbamos de marcha al garito más golfo de la ciudad (nota para futuros castigadores visitantes: id al Prospekt). Buenorras por doquier, guiris atacando a machete y música de roce. Yo la verdad es que ya iba servido con lo que llevaba de casa, las dos lituanas se turnaron para darme unos meneos bastantes serios. Como ya sabeis los que me conoceis, bailar no es mi especialidad (algún cabrón ha llegado a llamarme Robocop), pero comparado con los lituanos y, con el adecuado suministro constante de vodka, al menos en mi beoda imaginación me sentí Juanes y me lo pasé en grande. Noche bastante surrealista y castigadora que, al menos esta vez, no me costó un amigo. No dejéis volar vuestra calenturienta imaginación que las dos lituanas acabaron durmiendo en una cama y yo en la otra
El vodka lituano debe ser de gran calidad porque me desperté fresco como una rosa. Mis dos lituanas tenían que currar pero no había problema, aún me quedaba otra lituana en la ciudad que a su vez llamó a otra lituana (esto me recuerda a la canción de las alemanas en la tienda de campaña) y castigador de la noche se transformó en castigador cultural y se merendó Vilnius de nuevo con ayuda local. Una vez más, recorrido turístico muy serio. Empezando por el castillo local, desde el que se tiene una perspectiva de toda la ciudad. Vilnius es un sitio curioso, escasos edificios altos y un cinturón de bosques rodeando la ciudad. Hay verde por todas partes y mogollón de iglesias salpican un agradable centro. Hay una tan bonita que al parecer el gorrón de Napoleón se la quiso llevar a Francia. Dovile y Kristine fueron, una vez más, unas guías perfectas que me llevaron en coche de un sitio a otro. Estuve en un sitio curioso llamado Balmonte que es como esas típicas fincas a las afueras de cualquier ciudad española donde la gente va a casarse y tal. Como de costumbre me apreté una comida local en condiciones (realmente deliciosa la sopa rosa que se ve en la foto) que me dejo en un estado casi de semi-inconsciencia y me obligó a tirarme en el césped a dormir otra de mis ya clásicas siestas viajeras. Después.. oh sorpresa! Al doblar una esquina un inconfundible y delicioso aroma llegó a mi nariz… un garito de cachimbas!! Alguien dijo que no sería capaz de aguantar todo el viaje sin ello y acertó, momento cachimba lituana Además resultó que había nosequé festival báltico en un parque de la ciudad con música, comida y cerveza típicas así que allí pasamos la tarde.
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Pero la ruta turística no acababa allí, de nuevo al coche y ruta al castillo de Trakai, a unos 20 km y enclavado en un parque natural con más de 200 lagos. Precioso lugar, aunque llegamos demasiado tarde como para entrar sólo el paisaje mereció la pena. Coincidió además con el anochecer así que las fotillos quedaron muy chulas. Realmente merece la pena irse hasta allí. El castillo se empezó a construir en el siglo XIV y, tras diversos abandonos y reconstrucciones ha perdurado hasta hoy. En la actualidad parece ser que se utiliza como lugar de conciertos de música clásica y ópera pero como no había forma de entrar tampoco puedo decir mucho más sobre cómo es por dentro. Además, ya sabeis, mi fuerte no es la cultura, al menos no la que se encuentra fuera de los bares… Así que os dejo las fotillos y el enlace a la Wikipedia“>wiki y con eso he cumplido
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Poca fiesta nocturna esta vez, llegamos a casa de Karolina a las 11 y yo tenía que pillar un vuelo a Riga a las 5 de la mañana así que no era plan de repetir la jugada de Budapest y correr el riesgo de cagarla a estas alturas del viaje. Me limité a apretarme los últimos vasos de vodka lituano con un par de amigos de Karol. Por curioso que parezca necesitaba algo de compañía masculina, un poquito de conversación baloncestística (en Lituania el baloncesto es el deporte número 1) y un par de horitas de sueño antes de pillar el taxi al aeropuerto. Mi cuerpo empezaba a quejarse a voces de la paliza que estaba suponiendo el viaje pero de eso se trataba ¿no? No es tan fácil estar en 6 países en una semana, y menos mal que al final el viaje no había sido en coche que si no creo que hubiera acabado petando.
Así que, una vez más la acogida fue perfecta. Me estoy replanteando mi valor como anfitrión, yo a los guiris que vienen a verme lo único que hago, como mucho, es llevármelos de fiesta y casi no soy capaz de decirles lo que tienen que ver en Madrid. Las lituanas por el contrario se desvivieron conmigo y me tuvieron todo el día de un lado a otro. Así que, de nuevo, ronda de agradecimientos, a Karolina, Raimunda, Dovile y Kristine que saben que pueden venir a Madrid cuando quieran. Eso sí avisad con tiempo para que me empolle la ruta turística a realizar
Soy consciente de que mis posts están perdiendo profundidad y me da la impresión de que cada vez es menos interesante lo que escribo pero es que a estas alturas, casi dos semanas después del viaje, da bastante pereza escribir al respecto. Además, seamos sinceros, en realidad lo que le da salsa a este tipo de crónicas son las anécdotas y desgracias varias y en Vilnius, como en Lublin, todo fue rodado, desde el principio hasta el final. Ni grandes pedos, ni cambios de planes ni catástrofes alcohólicas, simplemente otra agradable experiencia hospitalityclub. Muy divertido para mí vivirlo pero seguramente aburrido para ti leerlo. Otra ciudad pequeña y agradable, más inmersión gastronómica y otra vez yéndome de un sitio con la sensación de que ví todo lo que había que ver.
Easter Europe IV: Lublin, descubriendo Polonia / Discovering Poland
2 July 2008 22:22 | In Eastern Europe Tour, Travel, Video | No Comments
Si Budapest había empezado a enderezar un comienzo de viaje difícil, Lublin acabó de arreglarlo. A partir de este punto el Eastern Europe Tour adquirió un carácter mucho más interesante. El viajar sin compañía convertía el viaje en una experiencia mucho más personal y genuina. A partir de este momento se podría decir que el éxito de la gira este-europea iba a depender en gran medida de la gente de hospitalityclub que había contactado. En Lublin se trataba de Ula, una simpática profesora polaca que ya desde los primeros mensajes que habíamos cambiado prometía mucho. Y Ula no defraudó, me recogió en la estación y estuvo conmmigo todo el tiempo que pasé en su ciudad. Tras los excesos húngaros llegaba doblado así que lo primero que hice, cumpliendo el más puro topicazo español, fue dormirme una siestecilla en el agradable piso de mi anfitriona, tradición que seguiría en cada uno de los destinos posteriores. Y es que este viaje ha sido muy intenso, un día en cada ciudad, caminando sin parar durante el día y bebiendo sin parar durante la noche puede acabar con la resistencia de cualquiera. Han sido días y días de dormir bastante poco y, en esas circunstancias he descubierto que, sorprendentemente, una simple cabezada de 40 minutos basta para recuperar la energía necesaria para seguir de ruta.
Pero bueno, volvamos a lo que nos ocupaba, Lublin y Ula o más bien, Lublin, Ula y Ewa, la compañera de piso de la primera que también resultó ser una bellísima persona. Las dos me llevaron de paseo por la ciudad y más que el recorrido en sí, lo realmente interesante aquí fue la conversación. Coincide que acababa de leer un libro sobre la II Guerra Mundial en el que se describía cómo alemanes y rusos se habían turnado para ocupar y putear a los polacos. Al final de la guerra los soviéticos impusieron el régimen comunista al país con todo lo que ello implica: ausencia total de libertad de expresión, cartillas de racionamiento, gobierno marioneta controlado por la URSS y demás efectos desagradables. En palabras de Ula, los polacos sólo tenían derecho a un paquete de jamón mensual ya que prácticamente todo lo que se producía en el país acababa en Moscú. Es comprensible por tanto el resquemor que profesan a los ruskis. No fué hasta finales de los 90 cuando un movimiento impulsado por los ambientes universatarios y los sindicatos reemplazó el comunismo por el sistema capitalista actual, acorde con el resto de Europa.
Sobre todas estas cosas hablaba con mis anfitrionas mientras me apretaba, para variar, un imponente almuerzo - cena - loquesea polaco. Atención a las recomendaciones culinarias de la semana: de primero unos “bigos”, plato que no recuerdo muy bien lo que era, a continuación unos “pierogis” que son unas bolas de pan con diversas movidas dentro y para rematar la faena un guiso de patatas y carne llamado placek po zbojnicku. Muy rico todo, he debido de pillar como 5 kilos de más en este viaje. Total, que eran las 7 de la tarde y ya estaba cebado a más no poder. Menos mal que la caminata posterior por la ciudad fue de las serias. Lublin es la típica ciudad pequeñita estudiantil, agradable para pasear por ella y ligeramente abandonada en verano. Para ponernos más en situación respecto a la batallita comunista que os acabo de contar, nos metimos en el Soviet bar de Lublin. La verdad es que serán todo lo cabroncetes que quieras pero el rollo soviet es bastante cool, con su hoz y martillo, sus carteles de propaganda, la policía secreta, esa carta con innumerables tipos de vodka…
Así que, con el cuerpo ya más asentado gracias al vodka de Iván, continuamos el tour por Lublin, un castillo simpático, unos tipos tocando música en una plazoleta, vasos de cerveza con chupitos de vodka dentro y fotos chorras varias
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La noche acabó con intercambio cultural en casa de Ula. Vodka polaco vs los últimos restos de la botella de Pampero Aniversario, música española vs grandes hits polacos. Y atención al grandísimo descubrimiento musical que seguro se convertirá en unos de los clásicos del bar Orense v2. Prestén especial atención al tipo de la barba, único!!!! Lo que me pude reir, es lo bueno que tiene viajar, que uno vuelve a casa con nuevas influencias musicales….
Con semejantes ingredientes, la “fiesta” se prolongó hasta muy tarde así que al día siguiente sólo hubo tiempo para dar un breve un breve paseíllo por la universidad y enfilar la carretera de nuevo, quiero decir, el tren… Sentado en aquel vagón hacía balance de lo que había supuesto la parada de Lublin y la verdad es que éste era inmejorable a pesar de lo atípico de la experiencia. Sin necesidad de cosas espectaculares que ver ni de ríos de ron que engullir, la experiencia polaca me había dejado un grandísimo sabor de boca. Me iba con la impresión de haberme empapado de un país más en un día que cualquier vulgar turista en una semana, de haber ganado una amiga a la que seguro voy a ver alguna vez más y de haber alejado defintivamente los fantasmas de Katerini. Empezaba a intuir que, a poco que el resto de la gente que me encontrara fueran tan geniales como Ula, la experiencia iba a ser cojonuda. Estoy viendo que me voy a hartar de dar las gracias aquí pero es que se lo merecen, muchas gracias Ula Lula!!!!
Eastern Europe Tour III: Budapest, Italia al rescate / Budapest, Italy on the rescue
1 July 2008 20:00 | In Eastern Europe Tour, Travel | No Comments
Tras despedirnos de Dragana, emprendimos el camino a Budapest. En este punto tenía yo bastante poco claras las cosas. A partir de Budapest Giorgos y su coche desaparecían del viaje y de mi vida con lo cual tenía que buscarme otros medios de transporte para llegar a Riga donde cogería mi vuelo de vuelta a Madrid. Se trataba de ver como cuadrar trenes y autobuses polacos para recorrerme el país entero de Sur a Norte. Tenía que decicir si seguía con el itinerario original Lublin - Kaunas - Riga o hacía algo distinto. Incluso me planteaba la posibilidad de renunciar al billete de Riga y sencillamente quedarme en Budapest unos cuantos días más y volver a Madrid desde allí o desde cualquier otro sitio más accesible. Todo esto eran hipótesis en el aire que no podría concretar hasta que encontrara un puto ordenador con conexión a Internet. Para colmo de males ninguno de mis contactos en Budapest daba señales de vida, teléfonos apagados, mensajes sin contestar y un futuro poco claro. Además de la creciente tensión con el griego a medida que se acercaba el momento en que me bajaría sin más de su coche. Tuve un momento, en realidad no exactamente de crisis o agobio sino más bien de estar cabreado con el mundo en general. Sólo alguna buena noticia que llegaba de España en forma de mensaje de texto mejoraba un poco mi humor (enhorabuena Ana ;). En fin, que en estas estaba yo deambulando por Budapest con mi mochila y mi portátil de 17 pulgadas a cuestas (recordemos, se suponía que iba a ser un viaje en coche) cuando me llegó el mensaje salvador. Nicola es un italiano que conocí en Madrid durante aquella etapa en la que alquilaba habitaciones de mi piso a Erasmus. Después de aquello intercambiamos visitas Cardiff - Vicenza y nos manteníamos en contacto por el Messenger. Por tanto sabía que había empezado a trabajar en Budapest y le había puesto un email contándole que iba para allá y pidiéndole su número de teléfono. Su respuesta llegó justo a tiempo, una hora después estaba compartiendo una magnífica cena húngara con el bueno de Nicola. En realidad para cuando Nicola contactó conmigo ya había asumido y hasta me apetecía la idea de pasar la noche tranquilito en un hotel así que tampoco me hubiera parecido un desastre quedarme tirado en Budapest pero vamos, que muchísimo mejor así. Nicola no es hùngaro ni HospitalityClub pero me acogió igual de bien
Grazie Nico!
Aquella noche, y para variar, no me bebí hasta el agua de los floreros, por lo que el día siguiente a las 8:30 (aleluya!) ya estaba en pie con mi mapa de Budapest y dispuesto a zamparme la ciudad. Fue un día turístico bastante serio en el que me ví todo lo que había que ver allí. Budapest es, en realidad la unión de dos ciudades: Buda y Pest, separadas por el Danubio. Buda es la parte más vieja, con su castillo, sus calles más estrechas, Pest es la moderna, con el parlamento, bares, restaurantes, cafes y clubs de lap dance. A destacar los puentes que unen las dos ciudades, la vista que se tiene desde el castillo de Buda o la magnífica fachada del paralamento.Tuve tiempo incluso para acercarme a una termas situadas en un parque enorme al Norte de la ciudad y relajar tensión con dos horas de baño y sauna. Budapest se suponía que iba a ser la parada más cultural y atractiva turísticamente del viaje y no defraudó. Es un sitio bonito de cojones. Gran experiencia gastronómica también, la primera noche con Nicola me apreté una sopa de queso riqúisima que se sirve dentro de un pan que posteriormente te comes también y el segundo día un Gulash delicioso aunque un poco denso para los 30 grados que hacía a las 3 de la tarde. Todo ello regado con cervezita de la buena. Budapest mola!
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Sin embargo aún quedaba por resolver el tema de la planificación del resto de mi viaje. Mucha terma y muchas hostias pero no tenía ni idea de donde iba a domir el día siguiente. Así que me fuí al instituto cervantes de Budapest donde conocía a otro italiano, el gran Guerrino, ex - becario ICEX de Varsovia y miembro importante del sector castigador de la noche. Estuvimos mirando todo tipo de combinaciones polacas, trenes de 12 horas, autobuses infernales…Por momentos parecía imposible pasar por Lublin como estaba previsto y ciudades como Cracovia o Varsovia ganaban enteros. Incluso me planteé la posibilidad de pasar de Polonia y volar directamente a Lituania. Al final tome la decisión de que mi viaje iba a ser exactamente cómo se había planeado. Que ningún mal rollo debía afectar mis planes así que, en mi más pura línea derrochadora, y tirando de tarjeta de crédito me compré tres billetes de avión: Budapest - Varsovia, Varsovia - Vilnius y Vilnius - Riga. Entre medias un viaje de tren de ida y vuelta Varsovia - Lublin. El único cambio sobre el guíon previsto fue la sustitución de Kaunas por Vilnius pero es que yo siempre había preferido Vilnius y Kaunas fue una elección del griego. En Vilnius tenía gente que había alojado en mi casa y además todo lituano que me había encontrado me había hablado mejor de esa ciudad. Así que nada de jornadas maratonianas de tren y autobus y más tiempo disponible para disfrutar de los sitios que iba a visitar. Creo además que no me salió tan caro para la poca antelación con la que estaba pillando los billetes y estoy convencido, y la experiencia posterior demostró que fue la decisión correcta.
Resuelto ya este tema era hora de pasar a temas más amenos y bueno, supongo que os lo imaginareis, juntarme con Guerrino normalmente implica un pedo monumental y noches de esas de las que uno casi no se acuerda. Quemamos bastante la noche de Budapest, curioso que en esta ciudad hay una especia de plazoletilla habilitada para que la gente haga botellón libremente allí. Nos apretamos la botella de Ron que había viajado conmigo junto con Nicola y otro colega de Guerrino y acabamos en un garito que debía de estar muy chulo pero en el que mi memoria se oscureció definitivamente. Recuerdo haber conseguido llegar de algún modo a casa de Nicola a tiempo para dormir un par de horas y salir disparado al aeropuerto a coger el vuelo que debía llevarme a Varsovia. A punto estuve de tener el segundo desastre del viaje pero, al final, aunque sólo con 5 minutos de margen, logré embarcar en el vuelo. Aún tuve que hacer algún malabarismo más en Varsovia pero el caso es que, al final, acabé agradablemente instalado en un tren polaco, contemplando el paisaje y en dirección a la siguiente etapa del tour: Lublin.
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