Eastern Europe Tour III: Budapest, Italia al rescate / Budapest, Italy on the rescue

1 July 2008 20:00 | In Eastern Europe Tour, Travel | english

Tras despedirnos de Dragana, emprendimos el camino a Budapest. En este punto tenía yo bastante poco claras las cosas. A partir de Budapest Giorgos y su coche desaparecían del viaje y de mi vida con lo cual tenía que buscarme otros medios de transporte para llegar a Riga donde cogería mi vuelo de vuelta a Madrid. Se trataba de ver como cuadrar trenes y autobuses polacos para recorrerme el país entero de Sur a Norte. Tenía que decicir si seguía con el itinerario original Lublin - Kaunas - Riga o hacía algo distinto. Incluso me planteaba la posibilidad de renunciar al billete de Riga y sencillamente quedarme en Budapest unos cuantos días más y volver a Madrid desde allí o desde cualquier otro sitio más accesible. Todo esto eran hipótesis en el aire que no podría concretar hasta que encontrara un puto ordenador con conexión a Internet. Para colmo de males ninguno de mis contactos en Budapest daba señales de vida, teléfonos apagados, mensajes sin contestar y un futuro poco claro. Además de la creciente tensión con el griego a medida que se acercaba el momento en que me bajaría sin más de su coche. Tuve un momento, en realidad no exactamente de crisis o agobio sino más bien de estar cabreado con el mundo en general. Sólo alguna buena noticia que llegaba de España en forma de mensaje de texto mejoraba un poco mi humor (enhorabuena Ana ;). En fin, que en estas estaba yo deambulando por Budapest con mi mochila y mi portátil de 17 pulgadas a cuestas (recordemos, se suponía que iba a ser un viaje en coche) cuando me llegó el mensaje salvador. Nicola es un italiano que conocí en Madrid durante aquella etapa en la que alquilaba habitaciones de mi piso a Erasmus. Después de aquello intercambiamos visitas Cardiff - Vicenza y nos manteníamos en contacto por el Messenger. Por tanto sabía que había empezado a trabajar en Budapest y le había puesto un email contándole que iba para allá y pidiéndole su número de teléfono. Su respuesta llegó justo a tiempo, una hora después estaba compartiendo una magnífica cena húngara con el bueno de Nicola. En realidad para cuando Nicola contactó conmigo ya había asumido y hasta me apetecía la idea de pasar la noche tranquilito en un hotel así que tampoco me hubiera parecido un desastre quedarme tirado en Budapest pero vamos, que muchísimo mejor así. Nicola no es hùngaro ni HospitalityClub pero me acogió igual de bien :-) Grazie Nico!

Aquella noche, y para variar, no me bebí hasta el agua de los floreros, por lo que el día siguiente a las 8:30 (aleluya!) ya estaba en pie con mi mapa de Budapest y dispuesto a zamparme la ciudad. Fue un día turístico bastante serio en el que me ví todo lo que había que ver allí. Budapest es, en realidad la unión de dos ciudades: Buda y Pest, separadas por el Danubio. Buda es la parte más vieja, con su castillo, sus calles más estrechas, Pest es la moderna, con el parlamento, bares, restaurantes, cafes y clubs de lap dance. A destacar los puentes que unen las dos ciudades, la vista que se tiene desde el castillo de Buda o la magnífica fachada del paralamento.Tuve tiempo incluso para acercarme a una termas situadas en un parque enorme al Norte de la ciudad y relajar tensión con dos horas de baño y sauna. Budapest se suponía que iba a ser la parada más cultural y atractiva turísticamente del viaje y no defraudó. Es un sitio bonito de cojones. Gran experiencia gastronómica también, la primera noche con Nicola me apreté una sopa de queso riqúisima que se sirve dentro de un pan que posteriormente te comes también y el segundo día un Gulash delicioso aunque un poco denso para los 30 grados que hacía a las 3 de la tarde. Todo ello regado con cervezita de la buena. Budapest mola!

Sin embargo aún quedaba por resolver el tema de la planificación del resto de mi viaje. Mucha terma y muchas hostias pero no tenía ni idea de donde iba a domir el día siguiente. Así que me fuí al instituto cervantes de Budapest donde conocía a otro italiano, el gran Guerrino, ex - becario ICEX de Varsovia y miembro importante del sector castigador de la noche. Estuvimos mirando todo tipo de combinaciones polacas, trenes de 12 horas, autobuses infernales…Por momentos parecía imposible pasar por Lublin como estaba previsto y ciudades como Cracovia o Varsovia ganaban enteros. Incluso me planteé la posibilidad de pasar de Polonia y volar directamente a Lituania. Al final tome la decisión de que mi viaje iba a ser exactamente cómo se había planeado. Que ningún mal rollo debía afectar mis planes así que, en mi más pura línea derrochadora, y tirando de tarjeta de crédito me compré tres billetes de avión: Budapest - Varsovia, Varsovia - Vilnius y Vilnius - Riga. Entre medias un viaje de tren de ida y vuelta Varsovia - Lublin. El único cambio sobre el guíon previsto fue la sustitución de Kaunas por Vilnius pero es que yo siempre había preferido Vilnius y Kaunas fue una elección del griego. En Vilnius tenía gente que había alojado en mi casa y además todo lituano que me había encontrado me había hablado mejor de esa ciudad. Así que nada de jornadas maratonianas de tren y autobus y más tiempo disponible para disfrutar de los sitios que iba a visitar. Creo además que no me salió tan caro para la poca antelación con la que estaba pillando los billetes y estoy convencido, y la experiencia posterior demostró que fue la decisión correcta.

Resuelto ya este tema era hora de pasar a temas más amenos y bueno, supongo que os lo imaginareis, juntarme con Guerrino normalmente implica un pedo monumental y noches de esas de las que uno casi no se acuerda. Quemamos bastante la noche de Budapest, curioso que en esta ciudad hay una especia de plazoletilla habilitada para que la gente haga botellón libremente allí. Nos apretamos la botella de Ron que había viajado conmigo junto con Nicola y otro colega de Guerrino y acabamos en un garito que debía de estar muy chulo pero en el que mi memoria se oscureció definitivamente. Recuerdo haber conseguido llegar de algún modo a casa de Nicola a tiempo para dormir un par de horas y salir disparado al aeropuerto a coger el vuelo que debía llevarme a Varsovia. A punto estuve de tener el segundo desastre del viaje pero, al final, aunque sólo con 5 minutos de margen, logré embarcar en el vuelo. Aún tuve que hacer algún malabarismo más en Varsovia pero el caso es que, al final, acabé agradablemente instalado en un tren polaco, contemplando el paisaje y en dirección a la siguiente etapa del tour: Lublin.

¡Todas las fotos de Budapest aquí!

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