Easter Europe IV: Lublin, descubriendo Polonia / Discovering Poland

2 July 2008 22:22 | In Eastern Europe Tour, Travel, Video | english

Si Budapest había empezado a enderezar un comienzo de viaje difícil, Lublin acabó de arreglarlo. A partir de este punto el Eastern Europe Tour adquirió un carácter mucho más interesante. El viajar sin compañía convertía el viaje en una experiencia mucho más personal y genuina. A partir de este momento se podría decir que el éxito de la gira este-europea iba a depender en gran medida de la gente de hospitalityclub que había contactado. En Lublin se trataba de Ula, una simpática profesora polaca que ya desde los primeros mensajes que habíamos cambiado prometía mucho. Y Ula no defraudó, me recogió en la estación y estuvo conmmigo todo el tiempo que pasé en su ciudad. Tras los excesos húngaros llegaba doblado así que lo primero que hice, cumpliendo el más puro topicazo español, fue dormirme una siestecilla en el agradable piso de mi anfitriona, tradición que seguiría en cada uno de los destinos posteriores. Y es que este viaje ha sido muy intenso, un día en cada ciudad, caminando sin parar durante el día y bebiendo sin parar durante la noche puede acabar con la resistencia de cualquiera. Han sido días y días de dormir bastante poco y, en esas circunstancias he descubierto que, sorprendentemente, una simple cabezada de 40 minutos basta para recuperar la energía necesaria para seguir de ruta.

Pero bueno, volvamos a lo que nos ocupaba, Lublin y Ula o más bien, Lublin, Ula y Ewa, la compañera de piso de la primera que también resultó ser una bellísima persona. Las dos me llevaron de paseo por la ciudad y más que el recorrido en sí, lo realmente interesante aquí fue la conversación. Coincide que acababa de leer un libro sobre la II Guerra Mundial en el que se describía cómo alemanes y rusos se habían turnado para ocupar y putear a los polacos. Al final de la guerra los soviéticos impusieron el régimen comunista al país con todo lo que ello implica: ausencia total de libertad de expresión, cartillas de racionamiento, gobierno marioneta controlado por la URSS y demás efectos desagradables. En palabras de Ula, los polacos sólo tenían derecho a un paquete de jamón mensual ya que prácticamente todo lo que se producía en el país acababa en Moscú. Es comprensible por tanto el resquemor que profesan a los ruskis. No fué hasta finales de los 90 cuando un movimiento impulsado por los ambientes universatarios y los sindicatos reemplazó el comunismo por el sistema capitalista actual, acorde con el resto de Europa.

Sobre todas estas cosas hablaba con mis anfitrionas mientras me apretaba, para variar, un imponente almuerzo - cena - loquesea polaco. Atención a las recomendaciones culinarias de la semana: de primero unos “bigos”, plato que no recuerdo muy bien lo que era, a continuación unos “pierogis” que son unas bolas de pan con diversas movidas dentro y para rematar la faena un guiso de patatas y carne llamado placek po zbojnicku. Muy rico todo, he debido de pillar como 5 kilos de más en este viaje. Total, que eran las 7 de la tarde y ya estaba cebado a más no poder. Menos mal que la caminata posterior por la ciudad fue de las serias. Lublin es la típica ciudad pequeñita estudiantil, agradable para pasear por ella y ligeramente abandonada en verano. Para ponernos más en situación respecto a la batallita comunista que os acabo de contar, nos metimos en el Soviet bar de Lublin. La verdad es que serán todo lo cabroncetes que quieras pero el rollo soviet es bastante cool, con su hoz y martillo, sus carteles de propaganda, la policía secreta, esa carta con innumerables tipos de vodka…

Así que, con el cuerpo ya más asentado gracias al vodka de Iván, continuamos el tour por Lublin, un castillo simpático, unos tipos tocando música en una plazoleta, vasos de cerveza con chupitos de vodka dentro y fotos chorras varias :-)

La noche acabó con intercambio cultural en casa de Ula. Vodka polaco vs los últimos restos de la botella de Pampero Aniversario, música española vs grandes hits polacos. Y atención al grandísimo descubrimiento musical que seguro se convertirá en unos de los clásicos del bar Orense v2. Prestén especial atención al tipo de la barba, único!!!! Lo que me pude reir, es lo bueno que tiene viajar, que uno vuelve a casa con nuevas influencias musicales….



Con semejantes ingredientes, la “fiesta” se prolongó hasta muy tarde así que al día siguiente sólo hubo tiempo para dar un breve un breve paseíllo por la universidad y enfilar la carretera de nuevo, quiero decir, el tren… Sentado en aquel vagón hacía balance de lo que había supuesto la parada de Lublin y la verdad es que éste era inmejorable a pesar de lo atípico de la experiencia. Sin necesidad de cosas espectaculares que ver ni de ríos de ron que engullir, la experiencia polaca me había dejado un grandísimo sabor de boca. Me iba con la impresión de haberme empapado de un país más en un día que cualquier vulgar turista en una semana, de haber ganado una amiga a la que seguro voy a ver alguna vez más y de haber alejado defintivamente los fantasmas de Katerini. Empezaba a intuir que, a poco que el resto de la gente que me encontrara fueran tan geniales como Ula, la experiencia iba a ser cojonuda. Estoy viendo que me voy a hartar de dar las gracias aquí pero es que se lo merecen, muchas gracias Ula Lula!!!!

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