California Dreaming: Conclussions

28 December 2006 14:15 | In California, Travel | 48 Comments english

Pues está fue, más o menos, la ruta que acabamos haciendo, cerca de 3000 millas (unos 4800 km) de recorrido por la geografía californiana:

El viaje tuvo de todo y la planificación fue casi perfecta, salvo la cagada de las cadenas todo salió bien, no nos perdimos mucho ni tuvimos ningún tipo de incidente. Me atrevería a decir que de bien que salió resultó hasta un poco sosillo, no hay anécdotas ni historias curiosas que contar. Fue un viaje digamos que “muy profesional”, vimos todo lo que queríamos ver y la ruta fue la idónea. Viajar sólo dos personas, por otra parte, por muy bien que te lleves, puede producir cierta inercia en el sentido de: conducir a un sitio, verlo, echar la foto y al siguiente. Con un grupo más amplio seguramente habríamos visto menos pero habría dado lugar a más cachondeo. En cualquier caso, los diversos momentos sociales que hubo (Los Ángeles, San Diego, San Francisco…) ayudaron a romper la rutina del viaje. Así que por esa parte tampoco se hizo pesado. Además, la zona tiene tanto que ofrecer que no hay forma de aburrirse. Lástima también que la vida nocturna no fuera del todo bien, probablemente porque tratamos de salir en ciudades muy pequeñas. Quizás ese fue el problema ya que la única que vez nos fuimos de farra en un sitio grande (Los Ángeles), la cosa resultó mucho más divertida. En resumen, grandísima experiencia viajera más que social, una combinación de grandes ciudades, escenarios cinematográficos y naturaleza. Tras los últimas reuniones ICEX que acabaron siendo un baño de alcohol venía bien un tema un poco más cultural.

Respecto al país, pues bajo mi punto de vista es una pena que la política exterior del lamentable Bush haya perjudicado tanto su imagen en el mundo. La gente es en su gran mayoría muy muy amable y hospitalaria. El nivel de vida de la clase media es muy alto, allí todo es cuanto más grande mejor, grandes coches, grandes casas, grandes platos de comida… Es su cultura y así viven. Puntos negativos hay algunos también. En primer lugar la falta de cultura internacional de muchos americanos que no saben casi nada más allá de su estado. Esto, si no justificable, es al menos comprensible teniendo en cuenta lo gigantesco que es el país. Con 50 estados, varios husos horarios y un tamaño bastante superior al de toda Europa occidental se podría argumentar que bastante tienen con conocer su propio país. Es, además, un lugar privilegiado desde el punto de vista geográfico: grandes parques naturales, costa, montañas… Así que las posibilidades que ofrece para emprender viajes a nivel nacional son innumerables. Parece lógico que muchos americanos no vean la necesidad de cruzar el Atlántico. La otra cara de la moneda es la poca historia que tienen las ciudades. Que nadie espere encontrar grandes monumentos o catedrales, estamos hablando de sitios de siglo y medio de antigüedad, donde las calles fueron trazadas formando cuadrículas. Aquí no hay cascos históricos en visitar como puede haberlos en cualquier gran ciudad europea. En general, una ciudad americana tiene poco que ofrecer al turista más allá de los paisajes que pueda tener alrededor.

Algo también bastante lamentable es el tema de las diferencias sociales. California es uno de los estados más ricos del país y aún así se ven abundantes indigentes. Y el problema de la inmigración: la camarera que te sirve la comida es la típica americana guapa y sonriente, el que está en la cocina preparando las hamburgueses es casi en un 100% de las ocasiones un mexicano con cara de amargado. Lo mismo ocurre con los obreros que se ven trabajando en las carreteras o mejorando las infraestructuras. Es exagerado como determinados tipos de trabajo están copados por los inmigrantes del vecino en el Sur. No sé si será esa la realidad, pero sería bastante esperanzador pensar que ahora mismo los hijos de esos cocineros y obreros mexicanos están educándose en las universidades gracias al duro trabajo de sus padres y en un futuro la integración sea más plena. Estaría bien porque desde luego ahora mismo no da para nada la impresión de que sea así. De cualquier forma todo esto es hablar por hablar, 15 días no es suficiente tiempo para hacer una radiografía de un país, únicamente para llevarse a casa unas cuantas impresiones, algunas buenas y otras malas.

California Dreaming: San Francisco II

24 December 2006 19:26 | In California, Nightlife, Travel | 14 Comments english

¡Todas las fotos aquí!

A medida que caía la noche se me hacía mogollón de raro estar pululando por allí todo sólo el día de Nochebuena, sin familia y sin amigos. Así que me volví para el hostal con la esperanza de encontrar más desgraciados como yo. Sorprendentemente el salón estaba bastante concurrido, mogollón de individuoos sentados en las mesas viendo Spiderman, todos con pinta de estar también más solos que la una. Curiosa situación, todos mirándose de reojo, como a punto de iniciar una conversación: “eh ¿qué tal?.. feliz navidad…”. En esto que uno sacó una baraja de cartas y pidió voluntarios. Cojonudo, quedaba roto el hielo oficialmente. Nos sentamos unos cuantos a la mesa y comenzaron las presentaciones, el iniciador de la jugada resultó ser un sueco de Estocolmo que hablaba español por haber vivido en sudamérica un tiempo. El segundo… un galés, coño, que coincidencia de nuevo, yo que me he pasado dos años viviendo en la “capital” de ese país. El resto de la mesa la componían un par de ingleses y por supuesto, no podía faltar, una representante de ese país de viajeros llamado Alemania. Creo recordar que también estuvo un rato una chica de Taiwan. Y con estos mimbres la noche resultó divertidísima, es muy fácil entenderse con gente así, el perfil es el mismo, trotamundos y viajeros empedernidos que han estado en todos lados. Gente acostumbrada a socializar, más cuando se tiene a mano un puñado de botellas de vino. En un momento dado ocurrió lo inevitable, se pasó a los juegos de cartas en los que el perdedor bebe, y en esa mesa se conocían unos cuantos… Resultado: de risas y copazos hasta las 3 de la mañana y la Nochebuena salvada ;-)

A la mañana siguiente me levanté con el sabor del vino español peleón en la boca pero dispuesto a darme una vuelta por más barrios típicos de la ciudad. En San Francisco realmente no hay monumentos espectaculares que ver, se trata de saborear el ambiente de los distintos barrios que la conforman. Que debe ser cojonudo y pintoresco siempre que uno no sea tan retrasado de visitarlos el día de Navidad. ¿Quién cojones anda por la calle el día de Navidad?. Pues únicamente los mendigos y el español turista capullo. Total, que me paseé por el barrio gay (The Castro). Sí ya sé, otro barrio gay aquí, no es que esté especialmente interesado en este tema pero, por alguna razón, estos sitios siempre salen recomendados en la guía. Después tiré para el barrio hispano (The Mission) sin que haya nada destacado que contar al respecto. Acabé, después de recorrer unos agradables barrios de casas de pijos, en la famosa intersección entre las calles Haight y Ashbury. Aquí, amigos míos, es donde se inició el movimiento hippie y se dio el pistoletazo de salida, en 1967, a lo que será recordado como el “Summer of Love”, cuando miles y miles de jóvenes se lanzaron a la calle a fumar porros y follar como locos. Ahora simplemente hay unas cuantas tiendas por allí para comprarse la típica camiseta con el símbolo de la paz pero… ops día de Navidad, están cerradas…

The Mission

The Castro

Haigh & Ashbury

Así que me volví para el hotel tras este paseíto que tuvo más pena que gloria. Al menos allí me esperaba un buen plan, se había organizado una cenita de Navidad en honor a los trotamundos sin familia. Y allí nos juntamos los del día anterior, con nuestra baraja de cartas y la incorporación de otra alemana y un americano que andaba por allí. Cuando la peña acabó de cenar nos hicimos fuertes en una mesa y esta vez yo decidí que ya estaba bien de vino peleón y me fui a comprar una buena botella de ron (y hielos por supuesto). El resultado, horas y horas de juegos alcohólicos y un pedo bastante serio, me levanté sin acordarme cuando me había ido a acostar. Gran parte de esa noche está en blanco y lo más penoso del asunto es que mi excursión a Alcatraz que había planeado para por la mañana se fue al carajo. Sólo me dio tiempo de salir corriendo al aeropuerto para coger el avión de vuelta a mi querida Estocolmo. Los cabrones de la Lufthansa tenían jodido los aparatos de sonido e iluminación de mi fila y me tuve que pasar 10 horitas dando vueltas, sin poder dormirme, ni ver la tele ni leer ni nada de nada. Un infierno de viaje. Le añades a esto 4 horas tirado por Frankfurt esperando el transbordo y lo que te queda, llegando a Estocolmo es una piltrafa humana. Pero bueno, fue agradable llegar y encontrarme con Henning, un alemán que conocí en Cardiff al que le había cedido mi piso para que pasara unos días de vacaciones con su novia. Muy simpáticos los dos pero muy machacado yo, me fui a dormir bastante deprisa. Eso sí, con una sonrisa de oreja a oreja por el magnífico colofón que San Francisco había puesto a un viaje increíble.

Mark, Katia and Todd

Hampus and Karina

Rob

The american

Tenía que acabar pasando..

California Dreaming: San Francisco I

23 December 2006 21:36 | In California, Travel | 397 Comments english

Lo de viajar yo sólo es algo que sólo hice una vez, en Bangkok y no salió mal así que cuando supe que Giorgos tenía que volverse el 23 y yo aún tenía algunos días más de vacaciones decidí aprovecharlos para conocer San Francisco. Así que allí llegue, la mañana del 23, con la guía de California en el bolsillo y el mochilón a cuestas. La primera sensación fue muy positiva, te bajas del metro en Union Square y te das cuenta de que la ciudad tiene poco ver con el resto del país. Parece Madrid o cualquier otra gran capital europea, hay gente por todas partes, peña tocando música en la calle y la colección de personajes más peculiares que uno pueda imaginarse. Mogollón de hippies pasados de vueltas, homeless, ejecutivos trajeados, una mezcla de lo más pintoresca. Total que me fuí a uno de los hoteles que salían en la lonely, el Dakota hotel, típico hostel de trotamundos, con una cocina y un salón comunes bastante grandes y bien provistos. El precio pelín caro para un sitio de ese estilo pero la idea era conocer gente allí para no pasar la Nochebuena sólo. En cuanto a la búsqueda de alojamiento, lo cierto es que hay que andar con cuidado en el centro de San Francisco, vas caminando por una calle aparentemente normal y de pronto te encuentras en el Bronx. Peña vendiendo drogas, tipos con muy mala pinta acechando en los portales. Es una de las ciudades de Estados Unidos con mayor número de mendigos y se nota, se ve gente muy deteriorada. En fin, ese primer día me dí una vuelta por el downtown (más rascacielos) y aproveché para visitar el Bay Bridge. San Francisco tiene dos puentes principales, el Golden Gate y el Bay Bridge. El primero es el famosísimo, el símbolo de la ciudad, a pesar de que el segundo realmente se construyó antes y tiene más longitud. Las fotos son un poco cutres porque las tuve que hacer con el móvil (mi cámara sufrió un pequeño accidente en la reunión ICEX de Estocolmo). Después de ver el puente me dí una vuelta por China Town, San Francisco es una ciudad multicultural donde las haya, con su barrio chino, su barrio hispano, el barrio gay, el barrio italiano… ChinaTown, pues lo típico. Mogollón de tiendas vendiendo todo tipo de cosas, multitud de chinos pululando por allí. Como llevaba todo el viaje comiendo mexicano aproveché y me papeé unos noddles cojonudos. Y esa noche pues me fui a domir como a las 10, después de recordar mi periplo en Las Vegas viendo Ocean´s Eleven que coincidió que la echaban por la tele. Muy amable la gente por cierto, en el restaurante donde cené una pareja de indios muy amable se puso a hablar conmigo cuando me vieron comiendo sólo. Porque estaba muy agotado para ser demasiado sociable que si no me acabo adobando a su cena de Nochebuena.;-) Realmente necesitaba un buen descanso, el jetlag ya estaba superado así que dormí mis buenas 12 horas.

Al día siguiente me desperté fresco y descansado preparado para darle otro tiento a la ciudad. Me dí una vuelta por el barrio italiano y, quizás rememorando aquel magnífico verano en Copenhagen, me hice con una bici de alquiler para recorrerme la zona norte de la ciudad y cruzar el Golden Bridge (el famoso). Muy espectacular, me pegué un buen tiento y obtuve vistas del puente desde un lado y desde el otro. Es una pena que no se aprecié el panorama de la ciudad al fondo en las fotos. Al otro lado del Golden Bridge se encuentra una pequeña ciudad muy bonita llamada Sausalitos, desde allí uno se puede coger un ferry de vuelta. Es el recorrido guiri típico para hacer con la bici, yo lo compliqué perdiéndome un poco y acabé derrengado de subir y bajar cuestas con la puta bici. Fue una satisfacción deshacerme de ella la verdad. Por la tarde me dirigí a uno de los múltiples puntos sobre los que se tiene una buena vista de la ciudad. San Francisco es famosa por sus cuestas, hay colinas por todas partes. Andar por allí es todo un ejercicio pero cada calle que subes te descubre una nueva vista sobre la ciudad. La más espectacular se supone que es la que se obtiene desde Russian Hill (la colina del ruso), no sé si se apreciará en la foto pero el final de la calle que conduce allí es realmente un zig-zag, resulta muy curioso ver bajar a los coches por allí.

Alcatraz

Russian Hill

California Dreaming: Death Valley and Yosemite Park

21 December 2006 17:03 | In California, Travel | 91 Comments english

¡Todas las fotos del Death Valley aquí!
¡Todas las fotos del Yosemite Park aquí!

Comenzó aquí una parte del viaje marcada por los impresionantes paisajes naturales que ofrece Estados Unidos. No hay demasiado de lo que hablar en este post, se trata más bien de disfrutar las fotos. No había ninguna ciudad importante en el camino de vuelta a San Francisco desde Las Vegas pero sí dos de los más importantes parques naturales americanos: el Death Valley (valle de la muerte) y el Yosemite Park. El primero es, como su nombre indica, un gran desierto con dunas y montañas donde la temperatura mínima en verano son 39 grados y la máxima puede llegar a los 50. Aquí se encuentra también el punto con menor elevación respecto al nivel del mar de los Estados Unidos.

Tras el Death Valley nos dirigimos al Yosemite Park, segundo en importancia en USA tras el Yellowstone y aquí empezaron las cagadas. Para empezar las carreteras que atravesaban el Yosemite en dirección a San Francisco estaban cortadas por ser invierno así que no nos quedó otra que rodear el parque y perder bastante tiempo. Planeábamos también visitar el adyacente Sequoia Park, donde se encuentran los árboles más anchos del mundo, pero cuando llegamos allí un simpático guardia forestal disfrazado de boy scout nos indicó amablemente que no podíamos pasar si no llevábamos cadenas para la nieve. Cagada… Era demasiado tarde ya para intentar pillar unas, nos quedábamos sin luz. Total, que nos quedamos sin visitar los árboles más anchos del mundo pero siempre quedará Internet para ver unas fotillos. Al día siguiente nos presentamos en la puerta del Yosemite y mismo problema: hacen falta cadenas. Así que hubo que joderse y comprar unas, entre pitos y flautas 60 dólares invertidos en la jugada, más la entrada al parque que eran otros 20 pavos más. Al menos se han vuelto conmigo a Estocolmo, igual aquí les amortizo un poco más. Conducir con cadenas es un coñazo, no puede uno pasar de 40 y el coche suena como si se fuera a desmontar en cualquier momento. Y sí, la carretera estaba pelín helada pero no sé yo si era para tanto. En cualquier caso mereció la pena, el Yosemite Park es impresionante y eso que sólo pudimos ver la parte que no estaba cerrada por ser invierno. Asciendes entre la niebla que cubre las montañas y cuando llegas a cierta altura ésta desaparece y lo que tienes es un sol cojonudo que te muestra un paisaje espectacular: un valle enclavado entre dos grandes macizos de roca, el Half Dome y el Gran Capitán. El parque dispone de campings y cabañas, rutas de senderismo, escalada… Gran lugar para pasar un par de semanas con un grupo de colegas disfrutando de la naturaleza. Y parece ser que por una vez visitamos un lugar en la época adecuada, según parece en verano se peta muchísimo y casi no se puede estar.

Se ve pelín mal pero se trata de otro homenaje a la banda ICEX ;-)

Anochecer en el Yosemite

En cuanto a las tres noches que duró nuestra maravillosa ruta natural, sin grandes emociones. Nos alojamos en sitios de paso que no tenían absolutamente nada que ver. Especialmente la primera, en el Death Valley como su propio nombre indica no hay mucha animación, ni tampoco sitios para alojarse. Tuvimos que soltar a pasta para quedarnos en una especie de campamento con cabañas que había por allí. El lugar tenía una piscina climatizada que no tuvimos cojones de usar y un Saloon donde nos echamos unos billares ya que aparte de nosotros sólo estaba la camarera. La segunda noche la pasamos en una pequeña ciudad llamada Fresno, donde un atracón de comida mexicana sumado a un inicio de resfriado hicieron que, por una vez, le fallara al amigo Giorgos que por supuesto quería salir. La tercera noche sí que resultó un poco animada, la pasamos en un lugar llamado Modesto donde el recepcionista del hotel nos indicó los garitos locales. Sí que había cierta animación y nos colegueamos a un camarero. Un tipo lleno de tatuajes que a la salida estuvo hablando con nosotros, contándonos sus planes y hasta nos dejó su dirección de Internet. Creedme amigos una noche que termina así en Estados Unidos, al menos en nuestra experiencia personal, es una noche divertida.

Y aquí terminó la road movie, al día siguiente Giorgos piraba de vuelta Europa y el que escribe se quedaba abandonado, pero no abandonado en un lugar cualquiera sino en San Francisco, ciudad de puentes, hippies y vida bohemia. Las aventuras de “Cisco” en el próximo post.

California Dreaming: Las Vegas

18 December 2006 12:33 | In California, Travel | 13 Comments english

¡Todas las fotos aquí!

El título del post no es correcto, Las Vegas no está en California sino más al Este, en el estado de Nevada. La capital del juego es una aglomeración de luces, aislada en mitad del desierto. Recomiendo la película Casino a quien quiera saber más sobre la historia de este lugar tan particular. La ciudad se estructura en torno a una avenida principal, llamada Las Vegas Boulevard, “The Strip” para los amigos. Aquí están situados los casinos más famosos y, creedme, compañeros del metal, el lugar es impresionante. Cada casino tiene su propia temática. El Bellagio, inspirado en el lago de Como, en la Riviera italiana y escenario de la película Ocean´s Eleven. El París Las Vegas, una recreación de la capital francesa que incluye un modelo a escala de la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo y el Louvre. El Caesar´s, uno de los más espectaculares, decorado al estilo romano. El Luxor, una pirámide de cristal de 110 metros. El Excalibur, un castillo blanco con torres muticolores… El espectáculo de luces y neones es increíble, vaya tela la cantidad de pasta que hay invertida en este lugar. Es un puro monumento al lujo y el derroche. Nosotros nos alojamos en el New York New York, una recreación perfecta de la ciudad que le da nombre, con sus rascacielos y su planta inferior simulando las principales avenidas de la ciudad. Lo pillamos por Internet y el precio tampoco fue excesivo comparado con lo que estábamos pagando por los moteles de los que hablé antes. Y es que en Las Vegas los hoteles lujosos están un poco más al alcance de presupuestos humildes. Lógico, lo que ellos quieren es que te dejes la pasta en el juego, cuanto más fácil te lo pongan mejor. En teoría los copazos les salen gratis a los que están en las mesas jugando pero en la práctica a nosotros no nos salió bien la jugada. Allí iba yo con mis 60 dólares de presupuesto máximo para gastarme a una de las meses, confiando en ponerme ciego a copas y así no gastar después pero no funcionó. Las camareras tardan mogollón en servir, de forma que para que te caiga un lingotazo tienes que llevar un buen rato sentado a la mesa, y en ese tiempo por supuesto te has dejado bastante más de lo que vale la copa. Y es que ya lo dijo Robert de Niro en la peli de la que hablaba antes, no importa cómo pero hay que conseguir que juegen y jueguen. Al final el casino siempre gana. En mi caso el primer día que jugué perdí los 60 dólares y el segundo acabe ganando 20. Es realmente peligrosa la sensación de ludopatía que te asalta en este lugar, pongamos por ejemplo el caso de la ruleta: apostando a un color puedes obtener el doble de la cantidad que pones. Lógicamente tienes un 50% de posibilidades de ganar, te empiezan a asaltar ideas tales como “si pongo ahí 300 pavos en un segundo he recuperado lo que llevo gastado en este viaje…”. En fin, que hay que tener fuerza de voluntad y no dejarse llevar porque sí que es cierto que engancha. Estás ahí sentado jugando al Black Jack y cada vez que ganas te da un subidón de narices. Y mucha gente no puede con ello, incluso la peña que estaba en las mesas en las que jugaba yo (las de la apuesta mínima de 10 dólares) se estaba dejando mogollón de pasta. Veías esas caras de frustración pero al mismo tiempo de no poder parar de jugar. Y eso que no estamos hablando de esas mesas donde la apuesta mínima eran 100 dólares, cada fichita que ponían en el tapete valía eso. Lo curioso del asunto es el buen rollo que hay entre los jugadores, es algo así como “nosotros estamos juntos contra el casino”, cuando te sale una buena mano te felicitan todos como si en vez de suerte fuera porque lo has hecho bien. El lugar es, por otra parte inmenso, cientos y cientos de salas de máquinas de las del triple 7 por doquier. Los del casino que no son tontos y te ponen constantemente en pantallas gigantescas los caretos de los últimos que han ganado el premio gordo. Y como decía, en cada lugar una ambientación distinta, en el Caesar´s, por ejemplo, las camareras iban disfrazadas de romanas. Bueno, para aligerar el rollo que acabo de soltar ahí van unas fotillos…

Se dice que Las Vegas es la ciudad que nunca duerme, no para irse de fiesta desde luego. A las 2, o como mucho a las 3, las discotecas de los casinos están cerradas. El primer día que no sabíamos donde ir terminamos viendo las timbas de póker que se montan a esas horas. Y es que los garitos cierran pero los crupieres siguen en las mesas y la peña dejándose la pasta hasta el día siguiente. Al parecer muchos casinos no tienen cerraduras porque están siempre abiertos dispuestos a merendarse el presupuesto de los pobres incautos. En cuanto a los garitos pues sin más, en el que estuvimos nosotros estuvo divertido una competición de pianistas que tenían montada, piano duel como lo llaman ellos. Los tíos eran realmente buenos. El segundo día estuve hablando largo y tendido con un americano en el yacuzi del hotel (pero sin mariconadas eh? ;-)). Un tipo gigantesco, jugador de rugby, que había viajado bastante por Europa. Increíble el tío, podrías hablar de todos tipo de deportes con él durante horas y siempre se sabía los jugadores españoles más importantes. Este simpático personaje nos recomendó algunos sitios para ir por la noche y nos dijo que preguntáramos por él en un garito al que, lamentablemente, al final no fuimos. Nos limitamos a ir al primer lugar que nos dijo, una disco en lo alto de un rascacielos desde la que se tenía una vista cojonuda de Las Vegas. Aquí experimentamos una vez más el estilo de juerga que tienen en este país. Lo de las mujeres es realmente curioso, van en plan totalmente golfo, se acercan a un tío, se frotan con él hasta que el hombre no puede más y luego se van al siguiente. Excluyéndonos por supuesto a Giorgos y a mí que allí seguíamos siendo transparentes. El caso es que luego se acaban yendo a casa solitas después de haber calentando al personal. Qué cosas…

En Las Vegas durante el día no hay mucho que hacer a no ser que seas un ludópata de cojones así que nos marcamos una excursión al Red Canyon, que pillaba cerca. Primer toma de contacto con los magníficos paisajes naturales que ofrece este gigantesco país, tiempo tendríamos para explorarlos más adelante en el viaje. También nos acercamos a la presa de Hoover, que durante mucho tiempo fue la más grande del mundo. Siguiendo con las referencias cinematográficas, si alguien ha visto la primera peli de Bond que protagonizo Pierce Brosman, es aquí donde está rodada la primera escena, cuando el tío baja la presa corriendo. Las Vegas no dejo nada más destacable, salvo la primera cagadilla del viaje protagonizada cómo no por el tipo más despistado del mundo. Perdí mi tarjeta de crédito, no sé si en el hotel, en la gasolinera o en un mexicano donde me puse las botas. Pero bueno, sin consecuencias graves, la anule el mismo día y a nadie le dió tiempo de pegarme ningún palo. Siguiente parada: el valle de la muerte…

California Dreaming: Tijuana & San Diego

17 December 2006 19:59 | In California, Nightlife, Travel | 88 Comments english

¡Todas las fotos aquí!

San Diego era el siguiente destino en nuestra ruta. Esta agradable ciudad del Sur de California tenía el atractivo añadido de ser el lugar de residencia de un viejo amigo, Sergio. A este fenómeno le conocí durante mi Erasmus en Newcastle (Reino Unido) allá por el año 2003. Me atrevería a decir que la experiencia Erasmus fue lo que despertó en mí el ansia de viajar y vivir en lugares distintos. De no haber hecho aquello probablemente no estaría ahora en Suecia y lo de irme dos semanas a Estados Unidos en plena Navidad me parecería inconcebible. Pero es lo que tiene salir de casa una vez, que ya no puedes parar de hacerlo. El caso es que al amigo Sergio le pasó algo parecido, fue encadenando estancias en el extranjero hasta que tuvo la oportunidad de irse a San Diego a enseñar español. Este es su segundo año allí y ya iba siendo hora de hacerle una visita. El viaje desde LA fue un auténtico coñazo, atascos y mal tiempo hicieron que llegáramos más tarde lo esperado. Por lo menos tuvimos suerte encontrando la dirección y sin más problemas nos reunimos con Sergio y un par de colegas suyos, también profesores de español allí. Christian y Enric, otros dos grandes tipos que sumar a la galería de personajes del viaje. El primero nos acogió en su casa dos días (gracias tío!) y el segundo nos ofreció una tortilla de patatas cojonuda.

Reencuentro Erasmus

Christian, gran tipo

Wellcome to Tijuana, tequila, sexo y marihuana, decía Manu Chao. Bueno, la verdad es que la ciudad es el caos. Desde San Diego fuimos en coche hasta la frontera, aparcamos en un parking que hay allí y cruzamos andando. En el bolsillo sólo un puñado de dólares y el pasaporte bien guardado sabiendo que perderlo significaba comerse el marrón de no poder volver a Estados Unidos. Cruzas por unos tornos junto con todos los americanos que van a cocerse como ratas y allí tienes a los mexicanos ofreciéndote taxis, tiendas de venta de alcohol, sexshops… Como íbamos con Sergio que había estado unas cuantas veces antes sabíamos donde estaba el sarao más mexicano y menos yanqui y para allá que fuimos. Qué decir del sitio… Un caos de gente por todas partes, música a todo volumen, garitos por doquier. Es decir, todo lo contrario a lo que habíamos experimentado en Estados Unidos, un rollito mucho más parecido a lo que podría ser la típica zona de bares de cualquier ciudad española. Por lo demás, creedme, tampoco hubo mucho más que destacar de aquel día. Quizás ese momento épico al poco de entrar en el primer garito, cuando empezaron a sonar los primeros acordes de La Chispa Adecuada de Héroes del Silencio. Los mexicanos se volvieron locos con el tema y es que el grupo maño es venerado por aquellos lugares. Comprobamos que en México toda mujer lleva siempre un maromo detrás mirando alrededor como un faro y que aunque hablemos español nos clavan igual que a los americanos. Pero amigos, esto no es USA, aquí se puede ir de farra hasta las 6 de la mañana o más y se agradeció. Para el recuerdo queda el mejor perrito caliente que he tomado nunca. Lamentablemente no hay fotos de la jugada mexicana, con todo lo que nos habían contado no parecía buena idea llevarse la cámara. Aunque la verdad es que yo no sentí mucha peligrosidad, nada fuera de lo normal, tal vez porque esta gente sabía donde nos llevaba y no nos metimos en los sitios chungos. En cualquier caso, otro país a la lista aunque sea sólo de pasada.

<>Tras el paréntesis mexicano llegó el turno de conocer San Diego, agradable ciudad costera. Empezamos la visita por el centro, la zona de restaurantes y bares y el barrio gay (Hillcrest), según la Lonely Planet en San Diego hay comunidad gay porque tras la II Guerra Mundial mogollón de soldados quedaron acuartelados aquí y claro, el roce hace el cariño y pasó lo que pasó…Por cierto que muy recomendable lo de comprarse la Lonely para un viaje de este pelaje. Te da mucha información sobre los sitios que visitas, incluye mapas de las principales ciudades y todas las recomendaciones sobre alojamiento o restaurantes resultaron acertadas. Diría que es una compra indispensable. Bueno, a lo que íbamos, San Diego tiene por supuesto un downtown de rascacielos y cerca de él una especie de reconstrucción de un típico pueblo del Oeste. Más falso que Judas pero bueno, es la atracción turística y somos guris así que había que ir. Comprarse un sombrero mexicano formaba parte del plan para hacer bien el payaso. Después nos acercamos a la playita, la más famosa es la Jolla pero no llegamos tan lejos y nos quedamos en la más cercana a San Diego. Poco que hacer por allí en invierno y además, por primera vez en este viaje, nos hicimos la picha un lío encontrando los lugares y nos quedamos sin ver un par de sitios porque nos cerraron. Aún así sacamos alguna foto chula del atardecer californiano…

Por la noche los cracks locales nos llevaron a un sitio cojonudo donde te ponías ciego a carne que tu mismo te cocinabas en una parrilla que tenían en el centro del local. Lo cual me da pie a hablar del tema de los restaurantes en EEUU. Es increíble lo bien que se come aquí o, siendo más precisos, lo mucho que se come aquí. Aquí no se andan con mariconadas como en otros sitios que conozco (sí, estoy criticando Estocolmo otra vez) y te llenan el plato hasta la bandera. Ya fuera un mexicano, un chino o un italiano, en ningún sitio nos quedamos con hambre. Los precios son asequibles y el servicio pues estupendo, todos los camareros muy simpáticos y agradables. Apenas tienes que esperar a que te sirvan. Hay que decir, sin embargo, que esto tiene truco. En Estados Unidos se da por supuesto que el cliente deja una propina de entre el 10 y el 20% de la consumición. Puedes largarte sin dejarla pero quedaría mogollón de feo. Esa propina se la embolsa el camarero que te ha servido con lo cual le interesa tirarse el rollo y que el servicio sea bueno. Es más, los sueldos que tiene esta gente ya tienen en cuenta que van a pillar mazo de propinas, normalmente vienen a cobrar de fijo unos 1,5 dólares la hora. A poco que se lo curren un poco acaban sacando un sueldo más que decente con las propinas. De hecho acaban ganando bastante dinero. Me parece un buen sistema la verdad, el que dejes un 10 o un 20% de propina depende de lo bien que te hayan tratado. Así son todos de amables, vamos que un camarero checo aquí no se comía un colín. El punto negativo de este asunto es que una vez que has terminado de zampar ya están como locos por darte boleto y ocupar la mesa de nuevo y en algunos sitios te acaban achuchando un poco. Vamos, que nada de sobremesa española aquí.

La del fondo es una habitual del lugar

Y aquí alguna foto curiosa del zoo de San Diego…

California Dreaming: Los Angeles

15 December 2006 20:44 | In California, ICEX, Nightlife, Travel | 7 Comments english

¡Todas las fotos aquí!

La siguiente parada de nuestro viaje no podía ser más cinematográfica: Los Ángeles, meca del cine y ciudad popular donde las haya. Una vez se dejan atrás los acantilados de los que hablaba en el post anterior, la carretera 1 prosigue su recorrido por la región de viñedos de California, la mayor parte del vino de EEUU se produce aquí. Lo cual nos importó bien poco porque no paramos en ningún sitio, donde si nos detuvimos fue en Santa Bárbara, que supongo a todo el mundo le suena. Es lo que tiene la supremacía del cine yanqui, vienes aquí y ves mogollón de nombres que te resultan familiares. Bueno, pues el caso es que nos dimos una vuelta por allí, ciudad agradable con una playa muy bonita que en verano debe ser la caña. Pero como no era verano y no estaba la cosa como para bañarse pues no estuvimos mucho tiempo, lo justo para visitar un par de edificios históricos de la época de colonización española que había por allí.

Momento patriota

¿Qué cojones les estaría contando?

Una hora después ya estábamos en LA. La primera impresión que ofrece la ciudad es bastante negativa, los barrios periféricos que uno atraviesa antes de acercarse al centro o a la playa son feos a más no poder, se ve mucho pobre pululando y se palpa la contaminación. La ciudad es gigantesca y uno no sabe muy bien adonde ir. Pero un ICEX siempre tiene recursos para este tipo de situaciones, antes de salir de viaje me puse en contacto con una becaria de la oficina comercial de allí, María, una chica majísima que nos indico la ruta a seguir por la costa 1 y a la que llamamos al llegar a LA preguntando cual era el mejor sitio para alojarse. Nos recomendó la zona de Santa Monica y para allá que fuimos. El alojamiento en LA es caro de cojones así que terminamos en un youth hostel bastante cutre pero situado muy cerca de la playa. La colaboración ICEX no quedo ahí sino que además tuvieron el detallazo de sacarnos de marcha. A eso de las 10 se pasaron a recogernos por el hostel, importó poco que nos tuviéramos que meter 6 en su coche, el plan ya estaba montado. Nos fuimos a cenar a un chino y luego a un lugar de copas que ellos conocían. Y oh aleluya!! Primera gran noche de marcha en Estados Unidos, nos lo pasamos muy muy bien. El sitio molaba mogollón, ya desde la entrada cuando los porteros (2 negros gigantescos) nos pararon para pedirnos el pasaporte, los tipos al ver que éramos españoles empezaron con las coñas. Igualitos que los suecos eh? Total, que la noche transcurrió muy agradablemente allí dentro, de risas con los ICEX de Los Angeles y uno que andaba de visita, un fenómeno que venía de New York. Hasta pudimos, por primera vez, socializar un poco con los locales. Eso sí, a las 2 el tema estaba finiquitado allí así que nos llevaron a un sitio libio de cachimbas que parece ser que abre hasta las tantas. Un lugar un poco más extraño, no era el colmo de la fiesta pero para estar sentados fumando y charlando valía. Cuando las fuerzas fallaron pillamos un taxi y nos fuimos al hostel. Muchísimas gracias a Montse, Juan Andrés & cia que nos acogieron de puta madre.

Me acabo de dar cuenta de que todavía no he hablado del jetlag. Hay 9 horas de diferencia entre la costa oeste de Estados Unidos y Estocolmo y se nota. El efecto es curioso, entre las 7 y las 8 de la mañana uno ya no puede dormir más, lo cual es cojonudo para hacer turismo ya que nos poníamos en seguida en marcha. El problema: que a las 6 de la tarde estás totalmente reventado. Así que nos pasamos esa primera semana teniendo que dormir una siesta de 1 o 2 horas a esas alturas del día.

Bueno, sigamos con LA. Tras la gran noche vivida tocaba conocer un poco la ciudad. Como sólo teníamos ese día optamos por contratar un tour de estos en los que te meten en un autobús y te pasean por la ciudad mientras el guía te cuenta batallitas. El guía por fuerza es un tío enrollado (la propina le va en ello) y te va contando anécdotas y describiendo los lugares. Empezamos por Sunset Boulevard, donde viven los ricachones y las estrellas de cine, vimos la casa de Spielberg, la de Kurt Russel y unas cuantas más de cuyos dueños no me acuerdo. Terminamos esta primera parte del tour en Beverlly Hills, donde las personas de presupuesto humilde hacen sus compras. Muy turístico todo. Entre medias pues el amigo del bus nos iba contando historietas de estilo de “en aquella esquina fue donde se la comieron a Hugh Grant”, “aquí arrestaron Michael Jackson”… Muy instructivo. No, no vimos a ningún famoso pero sí a alguno que iba a comprar en limusina. Vamos igualito que yo cuando bajo al Willys a pillar pizzas congeladas… A continuación el bus se salió de la ciudad y empezó a subir una colina y oppps allí estaban, las famosísimas letras formando la palabra Hollywood. La vista de la ciudad desde allí era bastante impresionante, se puede apreciar lo grande que es.

Bueno, finiquitado el tema de la colina, el bus paró para comer en los Universal Studios donde no pude resistir la tentación de hacerme un par de fotos gansas. Os preguntareis porqué casi siempre soy yo el único que sale en las fotos, resulta que el amigo Giorgos no es muy dado a ello y pensé que al final tanto paisaje solitario iba a aburrir así que hice el payaso todo lo que pude en cuanto tuve la menor ocasión. A los estudios no entramos porque valía una pasta y no había tiempo pero vamos, que no creo que nos perdiéramos mucho. En lugar de ello bajamos al también famosísimo paseo de la fama, sí donde las famosas estrellitas con nombres de famosos por el suelo. Parece ser que para que te concedan una estrella allí no vale con beberse todo el Brugal del mundo, tienes que tener cierto éxito y también, por supuesto, mandarle un gran cheque al ayuntamiento de LA. Qué cosas… Había por allí mogollón de pavos pululando disfrazados de Elvis, el Pato Donald y diversas movidas viendo a ver si podían sacarte unos dólares. En fin, el típico sitio al que tienes que ir, lo ves, sacas unas fotos y a otra cosa.

Por supuesto la leyenda del Capitan Flint ha llegado hasta aquí

La visita concluyó con un paseo por el downtown, es decir el mazacote de rascacielos en el centro de la ciudad, nada nuevo por aquí, vistos unos vistos todos. A mí casi me gustó más una calle de tiendecitas mexicanas que había cerca. Estuve a un pelo de comprarme un póster chulísimo con todos los mafiosos del cine americano hasta que comprendí que no iba a haber manera de meterlo en el avión. Mientras tanto estuve un buen rato hablando con un par de mexicanos de allí, es curioso como van saltando del español al inglés sin darse cuenta ni ellos mismos. Aquí empezaron a meterme miedo sobre nuestro próximo destino, Tijuana, que si mucho cuidado por allí, que si nada de tajarse, que si mejor que vayais un grupo grande de gente… Yo ya había oído que era la ciudad más peligrosa de todo México y estos tipos parecían estar de acuerdo.Bueno, ya veríamos…

California Dreaming: Route 1

14 December 2006 13:57 | In California, Travel | 36 Comments english

¡Todas las fotos aquí!

La aventura comienza con algunas complicaciones, resulta que el avión que me tiene que llevar de Estocolmo a San Francisco, previo paso por Frankfurt, sale a las 6 de la mañana. Complicado enlazar con el aeropuerto a esas horas, la única opción resulta ser un autobús que sale del barrio de al lado de mío, sobre el mapa una breve paseo de 10 minutos, en la práctica resulta ser un follón de parques que hay que atravesar. Momento de pánico, estoy perdido en mitad de un cementerio y la parada del bus no aparece por ningún lado, pasan los minutos y yo caminando de un lado a otro con mi mochila a cuestas. Al final resultó que había que cruzar una autopista y allí estaba, apenas un poste con un avioncito dibujado. La cosa no fue mayores y esta vez el avión despegó conmigo dentro.

Unas 15 horas después… wellcome to USA!, aquí estoy San Francisco, ciudad que no pisaré de momento ya que el plan es visitarla al final del viaje y partir inmediatamente hacia el Sur. Sin complicaciones aquí, paso el control de pasaportes sin que me toquen demasiado las pelotas, el tío es hasta simpático. Giorgos espera en la terminal y el coche que hemos alquilado en la agencia. Bonito buga, un Chevrolet que aún siendo el más barato de Budget resulta aparente. Para quien tenga interés, por 10 días de alquiler de este coche nos cobraron 340 dólares. Y aquí viene el primer desafío del viaje: acostumbrarse al cambio automático. Aquí no hay pedal de embrague y básicamente se usan dos marchas: una para ir palante y otra para ir patrás. Imagino que resulta conveniente para que los americanos puedan ir comiendo una hamburguesa al mismo tiempo que conducen, o hablando por el móvil como vimos a unos cuantos (parece ser que en California esto no está prohibido). En mi opinión convierte la conducción en algo terriblemente aburrido. Es el coche el que decide cuando cambia de marcha con lo cual muchas veces te falta la potencia que quieres, por ejemplo para un adelantamiento. La clave para conducir este tipo de trastos es olvidarse de que uno tiene pie izquierdo, inconscientemente tendemos a pisar embrague cuando estamos a punto de pararnos, en un coche automático eso resulta en un frenazo brusco, hubo unos cuantos de esos afortunadamente sin consecuencias…

En fin, que empezamos el recorrido por la famosa ruta 1 californiana que serpentea por la costa del Pacífico desde San Francisco a Los Ángeles. No es, ni de lejos, el camino más rápido pero si el más interesante para disfrutar de los acantilados y las vistas del pacífico. En el camino fijamos dos paradas: Santa Cruz y San Luis Obispo. Ambas ciudades no ofrecen mucho que ver, la verdad es que vista una ciudad americana vistas todas salvo contadas excepciones. El trazado de los barrios siempre es el mismo, cuadrados y cuadrados de casa que se extienden hasta el infinito y más allá alrededor de un centro (downtown) que en el caso de las ciudades grandes lo constituyen un puñado de rascacielos y en el caso de las pequeñas apenas se diferencian del resto. Como decía U2 la mayoría de las calles no tienen nombre sino que se nombran con números (calle 1, Avenida 20…) o incluso con letras (la calle P). Poco original pero muy conveniente para orientarse. Los moteles que nuestro presupuesto nos permite están situados siempre en los barrios de las afueras. Los típicos lugares que estamos hartos de ver en las pelis, adonde el marido se va a cepillarse a la amante mientras el detective está fuera vigilando. Apartamentos con entradas individuales y aparcamiento para el coche enfrente. Hay que decir, sin embargo, que por un precio de entre 60 y 90 dólares se consiguen habitaciones más que decentes, con dos camas grandes y muy a menudo desayuno.

En ambas ciudades tratamos de experimentar la noche yanqui, siendo el resultado desastroso. Para empezar había sólo dos o tres garitos abiertos, para continuar a las dos estaban ya cerrados y para terminar no conseguimos socializar con nadie. La sensación era que todo el mundo allí se conocía y nosotros era como si fuéramos transparentes. Pasábamos inadvertidos como si fuéramos parte del mobiliario, y casi mejor así porque las veces que conseguimos hablar con alguien el resultado no fue precisamente como para tirar cohetes. Un colega me preguntó, al decirle que yo venía de España, que si era allí donde torturábamos a los toros. Lo peor no fue el comentario en sí, que lamentablemente no es sino la verdad y lo será mientras sigamos manteniendo esa bonita tradición nuestra. Lo triste es que este personaje no supiera nada más de nuestro país y la cara de condescendencia con lo que lo dijo. Peor incluso, o mejor según se mire, le fue a Giorgos, cuando él decía que era de Grecia allí no sabían ni lo que era eso. Inciso aquí, amigo americano si lees esto, estoy describiendo especímenes que tienes sueltos por esos pueblecitos pequeños, lo cierto es que el viaje dió para conocer muchísima gente la mayoría muy agradable. Esto fue la excepción.

¿Qué se puede destacar entonces de este recorrido? Pues a mí me gustó especialmente un pueblecito llamado Carmen, situado a las afueras de Monterrey, si alguna vez hubo una encarnación del sueño americano este es el lugar. Casitas preciosas y ambiente apacible a pocos metros de la playa. Todo allí parece pulcro y cuidado y lo que más te encuentras por la calle son tiendas de antigüedades por doquier. Allí desde luego la gente no pasa hambre… Al parecer en este especial pueblo, cuyo alcalde fue durante unos cuantos años el bueno de Clint Eastwood, están prohibidos las luces de neón, los hoteles baratos o cualquier otra cosa que pueda resultar ofensiva a la vista. Los vecinos no tienen buzones sino que van a recoger su correspondencia al edificio de correos. ¿Un lugar artificial y falso? Desde luego, pero mola darse una vuelta por allí.

También visitamos el acuario de Monterry dentro de la sección “Conozca la naturaleza” de nuestro viaje. Se dice que es de los mejores del mundo pero bajo mi punto de vista no es para tanto, 20 dólares te cuesta entrar y te lo ventilas en una hora y yendo con calma. La mayor atracción que tienen es la hora de dar de comer a los peces en la que se junta allí una guardería del copón que te obliga a pirarte al poco tiempo. Así pues suspenso para Monterrey que aparte del acuario no tiene nada más.

¿Alguien ha visto alguna vez un pescao como este?

Para compensar lo de Monterrey, la costa del Pacífico es alucinante, la carretera esta muy bien hecha y ofrece unas vistas increíbles de las formaciones rocosas, aquí os dejo algunas…

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